LAS PLANTAS TAMBIÉN SE ENFERMAN
- hace 1 día
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Magdalena Leticia Pérez Velázquez, Jhonatan Hernández Ortega, Katia Aviña-Padilla
Cuando escuchamos la palabra “enfermedad”, generalmente pensamos en doctores, medicinas, hospitales y enorme filas de espera. Rara vez pensamos en una flor, un árbol o una planta de tomate.
¿Y si te contara que las plantas también se enferman?
De hecho, es más frecuente de lo que crees, e incluso, algunas de sus enfermedades han provocado pérdidas agrícolas enormes e incluso hambrunas históricas.
Las plantas viven rodeadas de microorganismos, como virus, bacterias, hongos y oomicetos, organismos parecidos a los hongos. Muchos resultan inofensivos. Otros ayudan a las raíces a obtener nutrientes o participan en la incorporación de nitrógeno al suelo.
También existen microorganismos dañinos llamados patógenos. Estos invaden la planta, toman sus nutrientes, liberan sustancias tóxicas, destruyen tejidos y alteran funciones necesarias para su crecimiento.
Pero… ¿Cómo distingue una planta entre un microorganismo inofensivo y uno perjudicial?
Aunque no tienen ojos, nariz ni un sistema inmunitario como el nuestro, las plantas cuentan con sensores capaces de detectar señales de peligro.
Un primer grupo de sensores se encuentra en la superficie de sus células. Se conocen como receptores de superficie (PRR). Su función consiste en identificar partes comunes de los microorganismos, como fragmentos de bacterias o de las paredes de los hongos. También perciben señales producidas por los tejidos vegetales después de sufrir daño.
El segundo grupo se localiza dentro de las células y recibe el nombre de receptores intracelulares (NLR). Estos sensores detectan proteínas introducidas por los patógenos para controlar la célula y facilitar la infección. Estos efectores son muy específicos de cada patógeno, y los NLR han evolucionado para reconocerlos.
Cuando alguno de estos sistemas reconoce una amenaza, la planta activa varias defensas. Refuerza las paredes de sus células, produce sustancias antimicrobianas y envía señales de alarma a otros tejidos. En ciertos casos, sacrifica las células cercanas al sitio de infección para impedir el avance del invasor.
Las plantas no permanecen inmóviles ante una enfermedad. Perciben el ataque, transmiten señales y organizan una respuesta de defensa. Cada hoja manchada, tallo deformado o fruto dañado cuenta la historia de una batalla microscópica.
Comprender estas defensas ayuda a proteger cultivos, reducir pérdidas de alimentos y mantener ecosistemas sanos. La salud de las plantas también sostiene nuestra alimentación, nuestra economía y gran parte de la vida en el planeta.
Referencias:
Zhou, J. M., & Zhang, Y. (2020). Plant immunity: danger perception and signaling. Cell, 181(5), 978-989. Doi: 10.1016/j.cell.2020.04.028
Zamora-Macorra, E. J., Aviña-Padilla, K., Hammond, R. W., & Ochoa-Martínez, D. L. (2023). Comparación de protocolos moleculares para la detección del Virus del fruto rugoso marrón del jitomate en hospedantes solanáceos. Revista mexicana de fitopatología, 41(SPE).





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