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Un bosque en pedazos: ¿todavía puede estar conectado? 🌳🧩🌳

hace 10 minutos
3 min de lectura

De: María Consuelo Escobar Ocampo


Figura 1. Un paisaje está formado por distintos ambientes y usos del suelo que, en conjunto, configuran su estructura. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.
Figura 1. Un paisaje está formado por distintos ambientes y usos del suelo que, en conjunto, configuran su estructura. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.

Imagina un bosque atravesado por caminos, potreros y cultivos. Lo que antes era una superficie continua ahora aparece dividido en pequeños fragmentos de vegetación.

A simple vista podríamos pensar: “el bosque está fragmentado, entonces ya no está conectado”.

Pero… ¿es realmente así?

La fragmentación transforma los paisajes y puede reducir el hábitat disponible, aislar poblaciones y dificultar el movimiento de muchas especies. Sin embargo, que un bosque esté dividido en fragmentos no significa que todas las conexiones entre ellos hayan desaparecido.

Para entenderlo, tenemos que mirar el paisaje desde otra perspectiva: la de los organismos que intentan moverse a través de él.

Una pequeña ave que vive entre la vegetación densa del bosque probablemente no experimenta el paisaje de la misma manera que un murciélago, una mariposa o un mamífero capaz de recorrer grandes distancias.

Un potrero abierto puede representar una barrera difícil de atravesar para una especie y, al mismo tiempo, no impedir completamente el desplazamiento de otra.

Por eso, cuando hablamos de conectividad ecológica, no solamente importa qué tan cerca se encuentran dos fragmentos de bosque. También importa si los organismos realmente pueden desplazarse entre ellos.

A esa posibilidad de movimiento la conocemos como conectividad funcional.

¿Y qué hay entre los fragmentos?

Aquí aparece otra pieza importante: la matriz del paisaje.

Figura 2. Un cafetal bajo sombra forma parte de la matriz del paisaje. Su contribución a la conectividad dependerá de su estructura, del paisaje que lo rodea y de las especies consideradas. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.
Figura 2. Un cafetal bajo sombra forma parte de la matriz del paisaje. Su contribución a la conectividad dependerá de su estructura, del paisaje que lo rodea y de las especies consideradas. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.

La matriz es el conjunto de ambientes que rodean a los fragmentos de hábitat. Puede incluir cultivos, potreros, caminos, áreas urbanas, vegetación secundaria, sistemas agroforestales, árboles dispersos o vegetación a orillas de los ríos.

Y no todos esos ambientes ofrecen las mismas posibilidades de movimiento.

Para ciertas especies, un espacio completamente abierto puede representar una fuerte barrera. En cambio, algunos ambientes con mayor cobertura vegetal pueden facilitar el desplazamiento, proporcionar refugio temporal o incluso funcionar como pequeños “escalones” entre fragmentos mayores.

Eso no significa que un cafetal bajo sombra, una cerca viva o un grupo de árboles sean automáticamente un corredor ecológico. Su función dependerá de qué especie estamos observando, qué necesita para desplazarse y cómo está organizado el paisaje completo.

En otras palabras:

Un mismo paisaje puede estar conectado para una especie y prácticamente desconectado para otra.

Entonces… ¿un bosque fragmentado está bien mientras siga conectado?

No.

Y esta diferencia es importante.

Que todavía exista conectividad no significa que la fragmentación haya dejado de ser un problema ni que el paisaje se encuentre en buenas condiciones de conservación.

Un fragmento pequeño puede seguir perdiendo especies. Una población puede quedar demasiado reducida. Algunas conexiones pueden ser insuficientes y otras pueden desaparecer conforme continúa el cambio de uso del suelo.

Precisamente por eso identificar las conexiones que aún permanecen puede ayudarnos a tomar mejores decisiones.

Podemos preguntarnos: ¿qué fragmentos es prioritario conservar?, ¿dónde conviene mantener la vegetación existente?, ¿qué zonas productivas podrían manejarse de manera más compatible con la biodiversidad? y ¿en qué lugares necesitamos restaurar conexiones que ya se han perdido?

La ecología del paisaje nos ayuda a entender cómo se conectan los distintos elementos de un territorio y qué tan fácil —o difícil— puede ser para las especies moverse entre ellos. Cuando esas conexiones se han perdido o deteriorado, la restauración ecológica puede ayudar a recuperarlas.


Figura 3. Conservar las áreas de vegetación que permanecen y recuperar las conexiones deterioradas son acciones complementarias para mantener paisajes funcionales. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.
Figura 3. Conservar las áreas de vegetación que permanecen y recuperar las conexiones deterioradas son acciones complementarias para mantener paisajes funcionales. Foto: María Consuelo Escobar Ocampo.

Porque cuando observamos un bosque dividido en pedazos, quizá la pregunta no sea solamente cuánto hemos perdido, sino qué conexiones permanecen y cuáles todavía podemos recuperar.

Referencias

Hilty, J. et al. (2020). Guidelines for conserving connectivity through ecological networks and corridors. IUCN.

Travassos-Britto, B., Hohlenwerger, C., Miranda, J. G. V. & Rocha, P. L. B. (2023). Quantity and quality of suitable matrices matter in reducing the negative effect of fragmentation. Ecological Complexity, 53, 101040.


 
 
 

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