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Tres giros en el salario de las mujeres: ¿Conquista u otra forma de control?

Gabriela Tenorio Vara


Para muchas mujeres, ganar un salario ha sido una conquista crucial, una puerta frente la dependencia económica y a veces, una cuestión vital. Esto podría llevarnos a pensar en una ganancia progresiva de más empleo, mejores salarios y más derechos, pero cuando miramos en la historia, encontramos unos giros que nos hablan de un proceso que no es lineal.


Entre los siglos XV y XVll en regiones de Europa central y del norte, recibir un pago por el trabajo, podía representar para muchos varones campesinos, cierta libertad frente a las tareas forzosas e impagas impuestas por el señorío feudal. Sin embargo, con la pérdida de las tierras comunes y el avance del capitalismo agrario, el salario pasó a ser para muchas personas, la única opción para sobrevivir. En esta larga transición histórica, se fueron separando, por un lado, lo que hoy entendemos como “economía” (mercado, empleo, salario) y por otro, “la política” (Estado garante de leyes, contratos y derechos).

Nancy Fraser, explica que esta división fue realizando otra gran división: mientras se construyó la idea de que el trabajo “real” es el que produce mercancías y es el que se paga; el trabajo de sostener la vida, como limpiar, cuidar y alimentar, se volvió casi invisible. Asociado a las mujeres y considerado natural e impago.


De ahí que se intensificaran en estas épocas los tan conocidos juicios por brujería, principalmente contra mujeres pobres, viudas y adultas mayores, que fueron convertidas en chivos expiatorios de las crisis económicas, las malas cosechas, la muerte de ganado, las deudas y el hambre. Pero también encontramos que estos castigos funcionaron como formas de disciplinamiento que, de alguna forma, empujaban a las mujeres hacia el encierro doméstico. En ese proceso las mujeres no fueron figuras pasivas. La filosofa e historiadora, Silvia Federici, ha descrito cómo las mujeres participaron y a menudo encabezaron, revueltas contra los cercamientos, el aumento de precios y la escasez de alimentos como el pan y granos.


Hasta aquí observamos dos distintas formas de reordenamiento en torno al salario: en la Edad Media europea, un pago, paulatinamente brindó cierto margen de autonomía frente al régimen feudal, después, con el ascenso del capitalismo agrario implicó un despojo y una obligación. 

Durante estos cambios, las mujeres pasaron de percibirse bajo la tutela masculina de sus esposos, padres, familias y autoridades eclesiásticas en derecho consuetudinario, a una tutela explícita, codificada en el derecho civil como incapaces jurídicas que adicionalmente, fue marcando una división espacial del trabajo. Con los hombres en las minas, las fábricas, los talleres y, las mujeres expulsadas de los comunes confinadas al interior doméstico.


Aquí ya se vislumbra el tercer giro, que se dio con el capitalismo industrial, en el que el salario se transformó en una directriz de la lucha obrera y fue visto como un derecho… para los hombres. Durante los siglos XIX y XX, varias políticas de protección social promovieron un “salario familiar”, refiriendo a que el ingreso masculino debía ser suficiente para mantener a toda la familia: estirpe y cónyuge. Condición por la que se luchó y que en apariencia protegía a las mujeres, pero a la vez implicaba su dependencia económica y limitaba su acceso al trabajo asalariado. Frente a esto, lo que se observa son movilizaciones feministas en contra de la protección estatal y por el derecho de las mujeres al empleo.

En este sentido, vemos cómo los feminismos han disputado históricamente lógicas tanto mercantiles como estatales, ejemplo de ello, es exigir el reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado y la redistribución social de los cuidados porque además de un proceso de incorporación a un mercado laboral de por sí precarizado, el trabajo doméstico y de cuidados, siguió y sigue recayendo casi por completo sobre las mujeres.


Fraser, nos propone que no basta con pensar en movilizaciones que impulsan el mercado o que buscan la protección estatal, sino se requiere pensar en un tercer panorama, el de la emancipación. Tener presente que, para muchas mujeres, así como grupos históricamente oprimidos (esclavos, personas racializadas, siervos, entre otros), el tener un salario e ir en contra de ciertas bases normativas del Estado de bienestar, ha implicado pasos a su emancipación, de ahí que, en distintos momentos han coincidido luchas feministas con proyectos liberales.


Adicional a la búsqueda de la plena incorporación de las mujeres a la vida laboral que coincide con la flexibilización del empleo, podemos pensar en otros casos, como la lucha por el voto femenino aunada a la idea de una ciudadanía universal; los derechos reproductivos (bajo el uso de anticonceptivos, no así la Interrupción legal del embarazo), con las políticas públicas de control poblacional en el sur global; la lucha por el empoderamiento femenino en relación con la propagación de políticas identitarias y derechos individuales que con frecuencia esconden dinámicas de desigualdad estructural y dejan a estas intactas.


Así, observamos que los riesgos no sólo se dan cuando se recortan derechos sino también pueden darse cuando se amplían. Con este breve recorrido (de grandes saltos históricos) me interesé por mostrar que la historia del salario nunca ha sido neutral y se presenta como dispositivo que reordena jerarquías de género en cada coyuntura histórica acompañada de la subordinación de las mujeres. En consecuencia, mientras hoy se disputan mejores salarios, seguridad social y reducción de jornadas laborales, debemos insistir por agregar una pregunta central: ¿quiénes sostienen la vida y con qué apoyos?


Lecturas sugeridas

Federici, S. (2016). Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Editorial Abya-Yala. 

Federici, S. (2018). El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo, 1

Fraser, N. (2011). Marketization, social protection, emancipation: Toward a neo-Polanyian conception of capitalist crisis. En C. Calhoun & G. Derluguian (Eds.), Business as usual: The roots of the global financial meltdown (pp. 137–157). New York University Press. 

Fraser, N. (2020). Los talleres ocultos del capital. Un mapa para la izquierda (Vol. 119, p. 132). 

 
 
 

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